martes, 26 de enero de 2010

Allá está!...


Luego de una tarde húmeda de a finales de Junio, y con la brisa un tanto helada recorriendo su cuerpo, Alan, un pequeño individuo de ojos saltones y resplandeciente mirada, dibujaba su camino al son de una vieja canción de los años 90 que sonaba porfiadamente al mismo ritmo de los pies efusivos del joven, mientras la tarareaba lentamente como himno de carretera. El destino era desconocido para él, algunas veces sale a caminar por escapar de su casa o de los problemas de la vida, a veces simplemente por querer hacerlo, inclusive si cansado iba. Esa tarde, en cambio, fue más especial de lo habitual, una chica con aroma dulce y cabellos brillantes se acopló a su marcha habitual. Caminaban al mismo son, sin preocuparse en nada, ni siquiera sus miradas se cruzaban, aun, como dos desconocidos lentamente avanzaban largos trechos al son de sus propios ritmos, ella con un poco de rock- grunge en la piel, él con paso lento pero seguro y un tanto de rock-pop en los zapatos. Entre miraditas de reojo y risitas de complicidad estos dos desconocidos enfrentaron sus almas en una sinfonia de latidos, dejándose llevar por la melodía de sus corazones, mientras que sus almas se mezclaban en la ópera de la vida.
El camino a veces se hacia largo, con surcos insospechados o grietas musicales que pies sin alas no podrían pasar, pero, que en el fondo, los juntaba cada vez más. De pronto ella le da la mano, con ojos brillantes por acordes húmedos en sus ojos de castaño redondo, dejando escapar una nota que decía "No me dejes". Él con una sonricita leve trazó en la partitura del camino, con voz amable pero firme, dijo "Aun no te das cuenta, estoy enamorado de ti".
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¿Cuantas cosas podemos hacer por amor? ¿Cuantas vidas tendremos que vivir para encontrar el nuestro? Quizás caminando, para algunos volando, para otros reptando...
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Como aves, dejaron la tierra en manos de los que aun no olvidan, de los que aun no perdonan. Solo perdonaron y olvidaron sus vidas y en un vuelo con escala cromática, el concierto de la vida sonó en todo el universo...
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Dios con una sonrisa y el Diablo con una lágrima aplaudían sentados lejos de los hombres...

lunes, 25 de enero de 2010

Uno, dos, tres... respira!



  1. En primer lugar, señorita caprichosa, le amo con todo mi corazón. Suena gracioso que mi pequeña alma de caballo estepario esta totalmente prendida con su hermosura, pero cabe destacar que merito usted tiene; no me quedan dudas que su fervorosa actitud y su increíble modo de vivir fascinaron a este humilde paladín de fuego. Aun esto no puedo dejar que la locura sobrepase los limites normales, pues ¿No crees que hay suficientes locos como yo caminando por las calles? dejemos un poco al mundo, creemos uno nuestro, usted con el agua que alimenta los ríos y nutre los vegetales, haciéndolos crecer, yo con el candor de la hoguera que resguarda del frío y enciende las mañanas con fuerza. Pues, después de mis argumentos fundados en la absoluta perdición mental, no me queda más que reiterar mi autentico sentido amoroso contra usted, sin quedar pequeño en palabras ni en nimias actitudes que retrasan el tiempo para amarnos...
  2. Como segundo punto, señorita caprichosa, también le amo, pero ahora, y a deferencia del punto uno, con más fuerza y de una manera más humana, por supuesto sin dejar la locura de lado, lo que es inherente al ser, a mi ser. No piense más en unidades sin sentido, usted lo sabe muy bien ya no podemos retroceder en el camino. Pequeña doncella ¿Sabe usted que los caballos no pueden cabalgar hacia atrás? por que yo no lo sabía asta el momento de mirar sus verdaderos ojos.
  3. Al final, como tercer agregado, señorita caprichosa, me gustaría decirle seriamente que la amo, ya no de la forma animal ni de la forma humana, sino que traspasé los límites de la cordura e invoqué mi alma a algo superior, todo por su absoluta persona. Ni Lucifer ni Dios podrían comprender lo que nosotros, mi bella mujer, sentimos el uno por el otro, aun menos merecen saber.
Tranquila pequeña, el pasado murió y el futuro es incierto,¡Pero!, miremos para atrás y aprendamos, miremos hacia adelante y soñemos, siempre juntos, juntos. Respira y deja de leer.

Sollozos, lágrimas y amor


Llorando uno limpia la heridas, las desinfecta de cualquier agente negativo para el cuerpo, purifica de a poco cada parte de esa llaga, la esencia de las lágrimas es esa. Pero a veces las mismas lágrimas necesitan descanso y una merecidas vacaciones, no tan solo por cansancio, sino por que, recordemos, las heridas sanan con el tiempo y después de un proceso. Aun creo tener esas costras que de vez en cuando me molestan, me pican. Trato de sopesar la molestia y reaparece un pequeño dejo de dolor, ya casi vencido y desagradable , en mi piel.
Debemos aprender de nuestros dolores, de nuestros males, aceptándolos como tal, no viviendo con él, sino tomando lo que podamos adherir a nuestro ser de lo hecho. De todo y todos aprendemos algo en la vida, solamente: ¡Piensa un poco más!

¡Te amo! Gracias por decirme en el momento preciso: ¡Felipe piensa!

sábado, 23 de enero de 2010

Alas Rotas

El mismo sueño apareció esa noche, entre sudor y desvelo me levanté y traté de trazar estas líneas apuradas, con un dejo agrio de soledad nocturna, una incomprensible sensación de angustia al medio del velo oscuro...

Fugazmente un ser pasó volando alrededor mio, casi de manera supersónica. El aleteo constante de sus alas rotas contra el aire formaba un sonido espeluznante que erizaba la piel y sacaba los miedos más recónditos a la luz. De a poco se posó sobre el pedestal mirándome fijamente. El mundo era gris y rojo, el dolor se podía palpar en el aire como brisa cálida, todo adornado con lamentos infernales. La tierra arde lentamente y yo parado frente a ese indolente ser, mirándolo a los ojos sin vacilar, detenía la enorme energía que emanaba de él, tratando de mantenerme en pie. Al momento caí torcido en el suelo, con un sonido abrupto y fuerte, sin controlar mis movimientos, que estaban ya bajo los efectos de su ardiente energía.


-Otra vez acá- me dijo él, con un tono particularmente autoritario.
-Es curiosos tropezarme contigo otra vez -respondí-. y sentir el mismo miedo que sentí la primera oportunidad.

Inoportunamente a la conversión, rayos de luces fatales iluminaron el lugar. El fuego aumentó su intensidad de forma preocupante, lo gritos se convirtieron en suplicas espeluznantes, llenas de angustia amarga y quebrantes deseos de muerte. Rápidamente tenía que salir del lugar, o sino lo lamentaría con mi vida, quedaría atrapado en un plano al cual aun no tengo que ir, aunque la condena este hecha. Aprovechando el descuido y el caos creciente, salté encima del ser y en fuego envolví sus alas ya rotas. De ahí en adelante fue confuso, por momentos podía correr entre la muchedumbre de cuerpos mutilados y mutiladores, otras me detenían espectros desesperados que deseaban mi carne y mis entrañas. Sigilosamente una manos detienen mi camino, el mismo ser con agrietadas facciones y sus alas rotas me bloqueaba el paso hacia mi propio paralelo....

El sueño continua, pero se vuelve más difuso, un tanto agresivo quizás, pero siempre tan real como todos los demás.
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jueves, 21 de enero de 2010

Bravo!


Prendo la luz
aparece tu mirada
naufraga por las alturas
se pierde en la eternidad.


No tengo miedo a caer,
tengo miedo a pararme,
tengo miedo a ver la luna a la cara,
tengo temor a ver otra vez ojos tristes.


Abrázame, quiero sentir tu piel,
oler el perfume dulce de tu pelo,
que tus manos suaves recorran mi cuerpo
y que besos con gusto a miel
limpien mis lágrimas
saturadas de inocencia y dolor.


Despiertame con una caricia,
hazme dormir con un beso,
hagamos el amor toda la noche
mientras luciérnagas iluminen nuestra habitación
y con suspiros ahuyentemos antiguos miedos.


Déjame una vez más sentir la suave locura de amarte,
deja ver otra vez tu interior frágil.
Llena de alegría mi vida,
que pronto despertaré y te haré soñar a ti,
con campos de flores y amaneceres en el mar,
o con tardes lluviosas o crepúsculos luminosos.


Permíteme amarte más....

Inquietante movimiento.


Susurros a lo lejos se dejan escuchar en una noche fría, como relámpagos retumban en los huesos llenando de escalofríos opacos cada parte de tú cuerpo. Yo no tengo frío, menos siento miedo, simplemente camino al lado de ella mirando su tersa piel blanca. Puedo oler el espanto, yo te dijo "tranquila, nada va a pasar", ella se acurruca fuertemente en mi brazo indolente mientras yo apoyo mi cabeza contra la suya. Así pasan horas tras horas que terminan en borrosas luces que nublan los ojos de la joven y de a poco cubren de espanto cada molécula de su cuerpo. Yo entre fascinación y locura, al borde el éxtasis total, dreno toda su energía vital a esta hermosa mozuela. Lentamente su desfallecido cuerpo cae al suelo entre las hojas secas y quiebradizas, sin aliento, mientras me aterra el miedo -si miedo- que aparece en mi. Rápidamente caigo en el descontrolado, mi cuerpo se retuerce en el piso, la sangre que circula por mis venas oxidadas ya no es tibia sino ardiente, como una hoguera en su punto más alto, como agua hirviendo, como aceite de caldera. Mi espiración sofocante no es la misma, el placer se convirtió en dolor explosivo y mi cuerpo ya no respondía a mis actos...

Despierto entre luces muy brillantes, mi vista aun no se acomoda a esa candente luz. No entiendo lo que pasa, miro a mi alrededor, descubro que solo fue un viaje onírico que aterraba mi mente e inquietaba mi empobrecida alma. Aunque ¿Por qué tengo este gusto a sangre en mi boca?

La magia de tus ojos...


Cristalinos reflejos llegan a mis ojos, como rayos de dulzura y amor, son tu ojos que de a poco se complementan con los mios.


Ondas energéticas atraviesan campos de tiempo y espacio, deteniendo todo a su alrededor. No existe nada en ese momento, nada que limite mi mente, nada que me detenga mi corazón. Expresiones suaves entran por la habitación, con la baja luz y el sonido del aire pasar. Sorpresivamente me envuelves en un beso, con sabor dulce y un poco ácido, me atrapas con tus labios cegadores capturando parte de mi alma e incendiándome de amor. Te alejas de mi, me das un respiro, me miras detenidamente buscando algún dejo de pasión en mis ojos. Te detengo, ahora soy yo el que te mira a poca luz, soy yo el que descubro tu belleza, soy el que me maravillo de tener una mujer como tú.


Algunas veces dicen que el amor es como una lucha constante, en donde los dos ganan. Recuerdo que esa vez los dos ganamos lentamente, acariciando nuestras almas, llegando a lo mas profundo de nuestros seres. No es una simple caricia o un simple beso, es el resultado de eternos combates entre el bien y el mal lo que nos hace estar juntos, es el final entre la locura y el amor, es la mezcla entre la pasión y el afecto.


Aun dos cuerpos se retuercen en una pieza buscando amar más al otro, así toda la noche, así toda la vida, así toda la eternidad...

miércoles, 20 de enero de 2010

Inesperadamente...


Después de bajar del monte que todo lo ve, Epalien, lleno de orgullo al ser uno de los pocos humanos de la tierra ardiente en ver de cara la creación de Alón, tomó una decisión drástica y fuera de lo común para un humano con tal desarrollo, decidió estar en un largo tiempo fuera de todos, decidió dejarse llevar por el letargo de la vida. Nadie criticó su decisión, ya que nadie real estaba en ese momento. Así dejó de ser el mejor soldado real y pasó a ser otro campesino que alegre pasa sus días entre amaneceres y puestas de sol.

Pero, inesperadamente, todo cambió una mañana en que el sol aun no se asomaba por la ventana. Epalien salió a ver el prado verde lleno de hojas de otoño, a lo lejos vislumbró una sombra larga caminando hacia él. Al principio no podía ver lo que se acercaba, un maravilloso sol cegaba al asustado príncipe, ahora campesino. De a poco la figura se hizo mas clara y con una leve, pero preciosa voz, le dijo: "tranquilo, acá estoy yo". Impresionado Epalien de la belleza frente a sus ojos, de la energía infinita que emanaba de ella y de la claridad de su alma, tomó a la mujer entre sus brazos, besándola con pasión...