
Después de bajar del monte que todo lo ve, Epalien, lleno de orgullo al ser uno de los pocos humanos de la tierra ardiente en ver de cara la creación de Alón, tomó una decisión drástica y fuera de lo común para un humano con tal desarrollo, decidió estar en un largo tiempo fuera de todos, decidió dejarse llevar por el letargo de la vida. Nadie criticó su decisión, ya que nadie real estaba en ese momento. Así dejó de ser el mejor soldado real y pasó a ser otro campesino que alegre pasa sus días entre amaneceres y puestas de sol.
Pero, inesperadamente, todo cambió una mañana en que el sol aun no se asomaba por la ventana. Epalien salió a ver el prado verde lleno de hojas de otoño, a lo lejos vislumbró una sombra larga caminando hacia él. Al principio no podía ver lo que se acercaba, un maravilloso sol cegaba al asustado príncipe, ahora campesino. De a poco la figura se hizo mas clara y con una leve, pero preciosa voz, le dijo: "tranquilo, acá estoy yo". Impresionado Epalien de la belleza frente a sus ojos, de la energía infinita que emanaba de ella y de la claridad de su alma, tomó a la mujer entre sus brazos, besándola con pasión...
Pero, inesperadamente, todo cambió una mañana en que el sol aun no se asomaba por la ventana. Epalien salió a ver el prado verde lleno de hojas de otoño, a lo lejos vislumbró una sombra larga caminando hacia él. Al principio no podía ver lo que se acercaba, un maravilloso sol cegaba al asustado príncipe, ahora campesino. De a poco la figura se hizo mas clara y con una leve, pero preciosa voz, le dijo: "tranquilo, acá estoy yo". Impresionado Epalien de la belleza frente a sus ojos, de la energía infinita que emanaba de ella y de la claridad de su alma, tomó a la mujer entre sus brazos, besándola con pasión...
Esto fue como el primer intento para saber ocupar esta cosa ;)
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